El mantenimiento de las armas de fuego es la diferencia entre tener un arma que dura años y una que se te arruina. Con un poco de rutina después de cada tiro o cacería, la mantenés en óptimas condiciones. Te contamos el paso a paso que recomendamos en el mostrador.
Cuidá el empavonado con una película de lubricante
La mayoría de las armas de puño y carabinas vienen empavonadas: un tratamiento del acero que evita que el arma se oxide, se corroa o se pique. Para mantener ese empavonado en buen estado, aplicá una leve película de lubricante o protector para armas, así la humedad no lo afloje ni lo desgaste.
Después de cada uso hacé un mantenimiento de primer escalón
- Desarmá el arma casi por completo (mantenimiento de primer escalón).
- Limpiá con un desengrasante o lubricante desengrasante para armas, sacando todo el excedente de pólvora y suciedad.
- Retirá el desengrasante y aplicá un lubricante protector simple, para evitar que por dentro se oxide o queden residuos de humedad o pólvora.
Baqueteá el cañón para cuidar el estriado
El cañón tiene un estriado (el ánima) que hay que proteger. Cada disparo, ya sea con munición de plomo o encamisada en cobre, deja residuos en ese estriado. Pasá un cepillo de cerdas de alambre o un cepillo de baqueta para mantenerlo limpio. Para el cañón se puede usar desemplomante o desencobrante, pero ojo: ese líquido es corrosivo, así que se usa única y exclusivamente en el cañón, no en el resto del arma.
Armá, lubricá y guardala según el manual
Después de limpiar, armá el arma de nuevo, colocale una leve película de lubricante protector y guardala como indica el manual de fábrica, bien lejos de la humedad.
Con esta rutina tu arma va a funcionar bien y te va a acompañar por muchos años. Si tenés dudas sobre productos de limpieza, pasá por Buen Pique o escribinos por WhatsApp que te asesoramos.
